Desde Ceuta a cualquier lugar
Publicamos el siguiente artículo, de un simpatizante del sindicato, como aportación al debate sobre la respuesta colectiva ante el avance de las agresiones y expresiones fascistas.
Ceuta, sí. Pero también Torre-Pacheco, Donosti, Valencia, Granada, Alcalá, Oviedo… y muchas otras que no conocemos. Las agresiones fascistas son cada vez más frecuentes. Esto está documentado.
Sería ingenuo e irresponsable pensar que en Ciudad Real no pueden llegar a cometerse este tipo de agresiones, ya sea de forma espontánea u organizada. De hecho, cada vez es más fácil ver pintadas y pegatinas con simbología abiertamente fascista, algunas con referencias específicas a nuestra ciudad.
Este contexto político no responde solo a causas locales, sino también a nacionales e internacionales. Por eso creo que deberíamos hacernos algunas preguntas, tanto a nivel individual como colectivo:
¿Qué hecho en concreto sería necesario para que surgiera una coordinación antifascista entre personas y colectivos de la ciudad?
¿Sería fácil o difícil lograr esa coordinación, partiendo del momento actual?
¿Qué amalgama de posibles acciones hay entre ignorar los hechos y una confrontación directa, cuerpo a cuerpo, con fascistas? ¿Somos conscientes de la multitud de acciones entre esas posturas? ¿somos capaces de imaginarlas y llevarlas a cabo?
¿Qué tipo de lucha antifascista sería: confrontativa, preventiva, divulgativa, formativa…? ¿En el espacio público o el virtual? ¿Todas o ninguna de ellas?
Si en Ciudad Real se estuviera atacando de forma sistemática a migrantes, personas LGTBIQ+ o de algún sindicato, partido o colectivo social, a pequeños negocios extranjeros, sedes de asociaciones u ONGs.., ¿Hay manera de enterarse con cierta rapidez? ¿Qué hacer en ese caso?
Si una noche un grupo numeroso estuviera cometiendo esos ataques, ¿cómo reaccionar? ¿Existe alguna opción más allá de avisar a su benevolente policía?
A título individual y colectivo: ¿Me siento capaz de actuar? ¿De qué manera? ¿Qué estoy dispuesto/a a arriesgar?
El panorama a nivel local es desalentador. Esto se debe a razones propias de la ciudad y su historia reciente y otras relacionadas con la situación política en general. Señalar causas externas es legítimo y a veces correcto, pero la autocrítica también lo es. Que ésta resulte incómoda o compleja es una señal de que el análisis va en la buena dirección.
No propongo un ejercicio de autoflagelación intelectual y tampoco una arenga a la acción por la acción. El objetivo es abrir un debate que nos ayude a responder estas preguntas, plantear otras nuevas y generar una base que pueda fundamentar respuestas y más preguntas, con un enfoque de puesta en acción (no un marco teórico) en base a capacidades, posibilidades y potenciales. Creo que lo realmente importante es ese fondo. La acción sin análisis deriva fácilmente en el fracaso y una sensación de desesperanza. Por otro lado, la emprendida a título individual es necesaria, pero también insuficiente. Sabemos que los cambios relevantes se generan desde lo colectivo.
