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«Mi hogar no es tu capital»: Ciudad Real sale a la calle por el derecho a la vivienda

La plaza del Pilar reunió este viernes 25 de septiembre a más de 250 personas en la concentración convocada por CNT Ciudad Real, y apoyada por Amnistía Internacional, tras el desahucio de Mari Carmen. Durante el acto se corearon lemas, se atendió a los medios de comunicación, hubo micro abierto y se leyeron dos manifiestos que publicamos al final.

En declaraciones a Lanza, CNT destacó la respuesta ciudadana a la convocatoria como expresión de la rabia que ha despertado el caso: «Es indignante que prevalezca el derecho a la propiedad frente al derecho a la vivienda de una mujer que ha estado cuarenta años cotizando y setenta habitando su hogar. Quienes hablan tanto de ‘prioridad nacional’ deberían tener en cuenta que empresas de capital extranjero como BlackRock son las que nos echan de nuestros barrios».

Durante las intervenciones se recordó la huelga de alquileres de 1931 en Barcelona y el reciente suicidio de Olga Matute (madre de dos hijas, una de ellas menor de edad) a raíz de su desahucio. Además, Amnistía presentó la Plataforma por el Derecho a la Vivienda Digna de Castilla-La Mancha, creada el 15 de septiembre. Entre las consignas coreadas destacaron «Ni casas sin gente, ni gente sin casa», «Gobierno y patronal, alianza criminal», «Gobierno progresista, cómplice rentista», «Gobierne quien gobierne, los derechos se defienden».

Desde aquí trasladamos todo nuestro apoyo a la movilización convocada por el Sindicato de Inquilinas de Madrid este sábado 26 de septiembre por el llamado «decreto Mari Carmen»: congelación de los alquileres, renovación automática de los contratos, regulación de los alquileres de temporada y por habitaciones, prórrogas efectivas y suspensión de los desahucios de personas vulnerables. Seguiremos organizándonos y saliendo a la calle hasta que estas reivindicaciones se hagan efectivas.

A continuación, reproducimos los manifiestos.

CNT: Presentación del acto

Buenas tardes a todes.

Hoy estamos aquí por Mari Carmen.

Pero antes de nada me gustaría que nos miremos y deciros algo muy sencillo:

Gracias.

Gracias a todas las personas que habéis venido hoy aquí a manifestaros, a quienes habéis dado voz a este suceso, a quienes habéis compartido la manifestación para que llegue a más gente y gracias a quienes sentís esta indignación. Porque esto no puede ser normal ni podemos normalizarlo.

Porque Mari Carmen no estaba sola.

Y hoy tampoco está sola.

Ayer, después de cuatro intentos, Mari Carmen fue desahuciada. Una mujer de 87 años. Una mujer que llevaba alrededor de 70 años viviendo en la misma casa. Setenta años. Una vida entera. Y ayer la sacaron de su casa en una camilla y fue trasladada al hospital.

Que cada uno piense por un momento qué significa eso. Setenta años de tu vida en un lugar. Donde se encuentran tus recuerdos, tu familia, tu barrio, tu casa… y que un día te digan que tienes que marcharte.

No estamos hablando de un número, ni de un contrato, estamos hablando de una persona. Una persona que se llama Mari Carmen y que podemos ser cualquiera de las personas que estamos aquí hoy.

Estamos aquí:

Porque queremos decir muy claro que LA VIVIENDA NO ES NEGOCIO, ES UN DERECHO.

No puede ser que mientras miles de personas tienen dificultades para encontrar una vivienda, haya quienes puedan comprar edificios enteros, expulsar a sus vecinos y convertir nuestros barrios en una oportunidad para hacer negocio.

No queremos que nuestras casas sean productos financieros. No queremos que nuestros barrios sean víctimas de la especulación.

Queremos poder vivir en ellos. Queremos que nuestras madres y nuestros padres puedan envejecer en sus casas. Queremos que nuestras abuelas y nuestros abuelos puedan seguir viviendo en sus barrios. Queremos una vivienda donde vivir con tranquilidad, no una vivienda de la que sacar beneficio.

Yo como persona joven veo lo difícil que es acceder a una vivienda. Nos dicen que tenemos que trabajar, ahorrar y esforzarnos, pero cada vez parece más difícil simplemente poder permitirnos un lugar donde vivir. Y lo que ha ocurrido con Mari Carmen nos demuestra hasta qué punto hemos llegado.

Vimos cómo hubo personas dispuestas a poner dinero para comprar esa vivienda y conseguir que Mari Carmen pudiera seguir viviendo en ella o cómo se intentó buscar una solución, pero aun así, no dejaron que Mari Carmen se quedara en su hogar.

Y también vimos otra cosa:

Vimos un enorme despliegue policial. Vimos a personas que estaban allí para defender a Mari Carmen siendo expulsadas. Vimos cargas, empujones, violencia y el uso de gas pimienta, junto a unas imágenes que hoy están recorriendo todo el país.

Por eso, tenemos que preguntarnos:

¿De verdad hacía falta todo esto para sacar de su casa a una mujer de 87 años?

Nosotres no queremos violencia. No queremos que nadie resulte herido. Queremos poder defender el derecho a la vivienda sin que quienes protestan tengan que enfrentarse a la violencia. Y queremos que quienes tienen poder para solucionar estas situaciones lo utilicen para proteger a las personas, no simplemente para ejecutar desahucios.

Porque ayer pudieron sacar a Mari Carmen de su casa. Pero no pudieron sacar de la calle a toda la gente que estaba con ella. No pudieron sacar de nosotros la solidaridad. No pudieron sacar de nosotros la rabia. Y no pueden sacar de nosotros las ganas de seguir luchando por una vivienda digna.

Por eso quiero volver a dar las gracias a quienes habéis venido hoy.

A quienes habéis estado en otras manifestaciones, habéis salido a la calle, difundido su historia, escrito, organizado, acompañado y resistido.

A todas las personas que han demostrado que cuando una persona está en peligro de quedarse sin hogar, puede encontrar a cientos, a miles de personas a su lado. Eso es comunidad, es empatía y es defender la vivienda.

Mari Carmen ya no está en su casa y eso no podemos cambiarlo con un discurso, pero sí podemos conseguir que su historia no se olvide, que encuentre una solución digna, que pueda vivir con seguridad, que pueda recuperar su tranquilidad y que lo que le ha ocurrido sirva para que nadie tenga que pasar por lo mismo.

PORQUE MARI CARMEN SOMOS TODAS PORQUE NUESTROS BARRIOS NO ESTÁN EN VENTA PORQUE NINGUNA PERSONA MERECE QUEDARSE SIN CASA

(Nuestra casa no se vende, la vivienda no se vende-la vivienda se defiende, ministra rentista estás en nuestra lista. Rentista culpable, gobierno responsable, fuera especuladores de nuestros barrios.)

Manifiesto de Amnistía Internacional Ciudad Real

Buenas tardes.

Desde Amnistía Internacional Ciudad Real queremos empezar por algo muy sencillo: la vivienda es un derecho humano.

El pasado miércoles, Mari Carmen, una mujer de 87 años con discapacidad, que ha vivido durante décadas en su casa y siempre ha pagado su alquiler, fue desahuciada. Y lo fue sin una alternativa habitacional adecuada, a pesar de que Naciones Unidas había pedido la suspensión del desalojo. Para Amnistía Internacional, esto es una vulneración de derechos humanos y muestra el fracaso de las instituciones a la hora de proteger a una persona vulnerable.

Pero Mari Carmen no es un caso aislado. España vive desde hace años una crisis estructural de la vivienda. Los alquileres se han disparado, mientras la vivienda social representa apenas el 1,71 % del parque de alquiler, frente a una media del 9 % en la Unión Europea. Y entre 2013 y 2025 se han producido alrededor de 600.000 desalojos.

Por eso hoy no venimos solo a decir que Mari Carmen no está sola. Venimos a decir que nadie debería ser expulsado de su hogar sin una alternativa habitacional adecuada.

Y lo decimos también desde Castilla-La Mancha, porque nuestra región también tiene responsabilidades que asumir para que aquí no se produzcan casos como el de Mari Carmen. La recién constituida Plataforma por el Derecho a la Vivienda Digna de Castilla-La Mancha, de la que forma parte Amnistía Internacional, reclama al Gobierno regional:

  • Alquileres estables y asequibles, y que se declaren zonas de mercado residencial tensionado donde sea necesario para regular los precios. ¡Castilla-La Mancha aún no ha declarado ninguna!
  • Un incremento sustancial del parque público de vivienda, con protección permanente.
  • Que antes de cualquier desalojo exista una alternativa habitacional real y digna, y que los casos de vulnerabilidad se detecten y atiendan desde el primer momento, con prevención, mediación, asesoramiento y acompañamiento.
  • Protección reforzada para las personas con discapacidad, problemas de salud mental u otras situaciones de especial vulnerabilidad, y que nunca se las desaloje sin valorar sus circunstancias y garantizar una alternativa.
  • Una Ley de Vivienda de Castilla-La Mancha que reconozca la vivienda como derecho humano y establezca garantías para hacerlo efectivo.

Porque el derecho a la vivienda no puede quedarse en una declaración. Las administraciones están obligadas a respetarlo, protegerlo y adoptar medidas para garantizarlo, y nadie debería acabar sin hogar a causa de un desalojo. Necesitamos más vivienda pública y asequible, medidas para acceder y permanecer en una vivienda digna, y proteger a las personas vulnerables, evitando que la vivienda se trate solo como un activo económico.

Detrás de cada desahucio hay una persona: una vida, unos recuerdos, un barrio y una red de relaciones. Defender el derecho a la vivienda es defender la dignidad de todas las personas.

Hoy estamos aquí por Mari Carmen. Y por todas las Mari Carmen.

Muchas gracias.