CNT
CERO EN CONDUCTA N.º 11
D.L.: CR 1510/89
CONFEDERACIÓN NACIONAL DEL TRABAJO
BOLETÍN SINDICATO DE ENSEÑANZA
SINDICATO ENSEÑANZA / C.N.T. / A.I.T.
APDO. CORREOS 194
CIUDAD REAL
¿Pública - Privada?
La administración está llevando a cabo un deterioro de la llamada Enseñanza Pública en beneficio de la Enseñanza Privada (concertada o no). El Estado, en manos de las clases privilegiadas-dominantes, se pone al servicio de dichas clases, y desde esta perspectiva intenta deteriorar lo “público” para justificar su creciente privatización. Primero se deteriora un servicio recortando presupuestos, con una mala organización y gestión, etc. y después se dice que funciona mal y que es necesario privatizarlo, para dar al capital privado más posibilidades de crecimiento y beneficios a costa de la riqueza pública.
Desde la CNT entendemos que la enseñanza debe ser un bien público pero al margen de esto pensamos que el debate suscitado en la actualidad (privada-pública) esconde también una realidad.
La Enseñanza Pública no existe como tal. Tanto la Pública como la Privada concertada cumplen para el Estado capitalista las mismas funciones de reproducción ideológica-social y de manera parecida.
No podemos hablar de una Enseñanza Pública sino de una Enseñanza Estatal, al servicio y en manos del Estado que es quien controla el qué, cómo y cuándo se enseña y aprende en los centros educativos, dejando poco margen de maniobra para poder realizar actividades que pudieran poner en peligro y en entredicho los valores que el Estado defiende y quiere transmitir para perpetuar el sistema político económico imperante donde una minoría se apropia de la riqueza y los bienes productivos, usando al resto de personas como instrumentos para su servicio en el mejor de los casos, y en el peor, condenando a mucha gente a la marginación, al paro y al hambre.
Por mucho que se hable en educación de autonomía en los centros educativos, participación de padres y la comunidad, etc., todo ello es demagogia y propaganda política ya que los mecanismos, formas y contenidos de esa participación son ficciones teóricas más que realidad, apenas hay “sentido y contenido” en esa participación. En la práctica el Estado organiza los planes de estudio, títulos, organización de centros, etc. Todo lo esencial del sistema educativo está controlado por los brazos del Estado y el margen para la elección es mínimo y poco significativo... Sólo una acción colectiva consciente podría cambiar el rumbo que el Estado da a la educación.
ENSEÑANZA PÚBLICA, SÍ, pero no ésta, que podríamos llamar “estatalizada”, sino una Enseñanza en manos del público, del pueblo, autogestionada, en todos sus parámetros, por cada comunidad, de forma directa y coordinada de forma libre con otras comunidades, teniendo como base sus intereses y necesidades económicas, culturales, sociales... concretas, teniendo como punto de partida y como meta el DESARROLLO INTEGRAL DE CADA PERSONA en sus dimensiones individual y colectiva.
2.ª reforma laboral; o como se engendra el despido libre
Los sindicatos UGT y CCOO y la patronal, se han llevado más de dos meses preparando la segunda Reforma Laboral; intentaban aparentar ante los trabajadores que las “negociaciones” eran muy duras, y que el acuerdo rozaba por momentos la rotura; es decir, creando falsas diferencias entre ellos cuando todo estaba más que pactado antes de empezar. La mascarada también se benefició de que a cada día que pasa, la atención al resultado de esta reforma es cada vez menor por parte de todos; los trabajadores tienen conciencia de que cada negociación significa un retroceso en unos o en otros derechos. El sentimiento general es de resignación.
Detrás de toda la palabrería, subyace el auténtico motivo de la reforma: aumentar las causas de los despidos objetivos, y abaratar el costo del despido aún más. Los sindicatos utilizan el argumento de que “es necesario para la viabilidad de las empresas y el mantenimiento de los puestos de trabajo”; pero este argumento, no sólo no es cierto, sino que es indigno que sea defendido por los sindicatos; éstos deberían proteger, no sólo la permanencia en el puesto de trabajo, sino el derecho de los trabajadores a que la indemnización por despido fuese digna, de forma que garantizara con ella la estabilidad.
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