HEM-0141

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La Hoja Ácrata

publicación libertaria · Madrid, septiembre 1999
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La Hoja Ácrata

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cubierta o primera páginaING-0142
LA HOJA ÁCRATA Publicación libertaria gratuita. Tirada: 3000 ejemplares Edita y distribuye K.R.A. (Kolectivo Revolucionario Anarquista) Madrid, SEPTIEMBRE 1999 Nº 15 LA QUE ESPERA DESESPERA Desesperación es lo que sufro al contemplar cómo el paso del inexorable tiempo no mejora las expectativas de nuestro pequeño, frágil y maltrecho movimiento libertario... “La anarquía llegará”, dicen muchas; gran mentira, gran falacia, restos del anarquismo mesiánico... “la anarquía llegará” pero ellas no la van a traer. ¿Acaso desconocen que la anarquía no anda, que sus piernas son las nuestras? “La anarquía llegará”, dicen, pero ellas no van a hacer ningún esfuerzo por traerla. Forman parte de lo que podríamos llamar anarquistas orales que ostentan la mayoría absoluta dentro de la gente que así se define. Antaño se reconocía pronto a una anarquista: personas activas, comprometidas, que predicaban con el ejemplo y dedicaban su tiempo a su lucha. Hoy a las que se proclaman anarquistas las reconocemos mayormente por su aspecto exterior, los lemas de sus camisetas, la música que escuchan o por lo que dicen, que no por lo que hacen. El sentido de la palabra “anarquista” ha sido como el de otros muchos términos pervertido, vaciado de contenido y se aplica a personas cuyo compromiso no existe, algo antes impensable. Diez años en la brecha (más bien el rasguño) dentro del movimiento anarquista de barrio que surgió por sí mismo desde los últimos ochenta, una de esas “incombustibles” (hasta hoy) viendo cómo la gente que me rodea queda por el camino, se desvincula de la lucha, poco a poco abandona o su actividad se reduce a mínimos, algo testimonial quizá para demostrarse que no lo han dejado del todo, quizás unas dosis que esporádicamente les hace sentir que siguen cumpliendo, que no fue locura de juventud... ¡JODER! No es suficiente. Intento imaginar cómo serían momentos intensos de guerra social, luchar juntas, con confianza mutua, recibir golpes, ver caer compañeras en la cárcel o en el nicho. Tiene que ser duro pero han de ser instantes intensos, bonitos de amistad, camaradería y solidaridad. Y es que esto es duro pero además muy feo, el ver retirarse a todas antes de ni tan siquiera empezar, desesperanza y hastío por un lado, por el otro mala hostia, rabia e incluso rencor hacia esa gente a la que por más que me esfuerzo soy incapaz de comprender. Con su lúcida visión del mundo ¿por qué se comportan así? ¿por qué escogen el pasotismo y la comodidad del tolerante? ¡No es grato asistir al paso de tanta y tanta gente por nuestras organizaciones para luego volver al redil, pues son las menos las que vuelcan su inquietud en otro proyecto transformador! ¿Qué es lo que hacemos mal? Me pregunto, somos incapaces de crecer, de calar. La dominación capitalista tan fuertemente implantada, ha arraigado tanto, su victoria es tan absoluta que parece imposible un cambio. Es trágico pero así, ha conquistado a tanta gente incluyendo a las que piensan estar libres de ella y que con eso es suficiente. Tragicómico sin duda. Es triste pero es así, no vamos a cambiar nada, unos ridículos niveles de resistencia testimonial, residual, incapaces de avanzar. Y es que al decir y pensar “la anarquía llegará” negamos rotundamente esa incierta posibilidad. Los anarquistas orales son como el resto de la ciudadanía conquistada, gente que va a lo suyo, a lo fácil, incapaces de comprometerse con algo en lo que realmente no creen, algo que no sienten dentro. Se van a la buena vida alternativa. Escuchar y/o producir música radikal, adoptar un aspecto superficialmente rebelde, vamos, ser unas buenas consumidoras de lo alternativo pero aportar poco o nada donde de verdad se necesita, pasivismo casi absoluto. Pienso a veces todo lo que podríamos hacer juntas y me pongo mala; pienso en los quebraderos de cabeza que podríamos traer a esos cerdos y me exaspero. En todo caso, aquí estamos, os esperamos. Sin ti nunca nada va a cambiar. Ricardo KULTURA LIBERTARIA Arroja la bomba Que escupe metralla. Coloca el petardo, Empuña la “Star”. Propaga tu idea revolucionaria Hasta que consigas Amplia libertad. ¡Acudid l@s anarquistas empuñando la pistola hasta el morir, con petróleo y dinamita toda clase de gobierno a combatir... y destruir! Es hora que caiga Tanta dictadura, Vergüenza de España Por su proceder. No más militares, Beatas ni curas, Abajo la iglesia, Que caiga el poder. ¡Acudid l@s anarquistas empuñando la pistola hasta el morir, con petróleo y dinamita toda clase de gobierno a combatir... y destruir! “ARROJA LA BOMBA”, es una canción que fue compuesta por compañeros detenidos y torturados en los calabozos —que aún existen— de la Jefatura Superior de policía de Barcelona en 1932. (“Cancionero Revolucionario”).
Revisada el 2026-08-21
Datos de catalogación

Cita sugerida

CNT Ciudad Real, «La Hoja Ácrata» (Madrid, septiembre 1999), HEM-0141, Publicaciones y documentos, consulta: 25 de agosto de 2026, https://ciudadreal.cnt.es/fanzines/obra/HEM-0141/.
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