diplomática ING-0080
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PERIODICO ANARCO-SOCIALISTA
Epoca 1 - Enero 2001 - Núm. 16 - Edita: Agrupaciones Anarquistas
Anarquismo y Sindicalismo
Floreal Castilla, en las páginas del Cenit del 12 de Diciembre nos plantea la siguiente pregunta ¿anarquismo sin anarcosindicalismo?. Después de explicar que la situación de los trabajadores es hoy diferente a épocas pasadas, nos dice: «Ahora bien, deducir de estas realidades, como hacen algunos anarquistas, que nuestro camino proselitista no está en el mundo sindical sino en cualquier otro sitio ya es confundir la gimnasia con la magnesia. Resulta, entonces, que para ser anarquista habrá que tener una bronca permanente con el mundo circundante. Habrá que vivir amargado, viendo como los demás no nos oyen ni quieren oírnos. A mi me parece que esta es una concepción demasiado estrecha del anarquismo, que más bien corresponde al estereotipo que las clases gobernantes divulgaron sobre los anarquistas y el anarquismo.»
Quiero decir en primer lugar, que en mi opinión anarquismo y sindicalismo son definiciones contrapuestas. Los anarquistas queremos acabar con el sistema explotador, se llame como se llame, y los sindicalistas sólo se plantean reformas que les hagan vivir «mejor», pero no se cuestionan el sistema explotador. El anarcosindicalismo, al querer ser la yuxtaposición de las dos definiciones se convierte en elemento de mayor disgregación del anarquismo. La esquizofrenia que sufren los anarquistas que hacen sindicalismo, al ser libres por definición y tener que aceptar y actuar como demócratas sovietistas, les hace estar en constante paranoia, que se traduce a lo largo de toda la historia del anarcosindicalismo en peleas, rupturas, expulsiones, y enfrentamientos constantes entre quienes deberían llevarse con el respeto que todo ser libre quiere para sí mismo.
Como anarquista, considero que la lucha debe de encauzarse hacia lo que queremos, es decir hacia un sociedad en anarquía social, que otros antes que yo ya han definido como Socialismo Anarquista. Ese sería nuestro objetivo, lo que nos resta a los anarquistas es la tarea de organizar el combate