CNT EN FAMILIA Nº 10
D.L.: CR 1510/89
CONFEDERACIÓN NACIONAL DEL TRABAJO
BOLETÍN SINDICATO DE ENSEÑANZA
APDO. CORREOS 194
CIUDAD REAL
[sello: SINDICATO ENSEÑANZA C.N.T. A.I.T.]
Y DESPUÉS DE LA HUELGA...
¿QUÉ HEMOS CONSEGUIDO?
Finalizaron, si acaso comenzaron alguna vez, las movilizaciones entre los trabajadores de la Función Pública. La huelga de opereta montada y orquestada por CCOO, UGT y la CSIF no ha servido absolutamente para nada. Era previsible que así sucediera como ya anunció el ministro y como sabían todos los trabajadores que malcomen a cuenta del Estado. Los dirigentes (liberados) sindicales han vuelto a ejecutar la política del “ordeno y mando” convocando un paro desde sus despachos. El espectáculo más bochornoso de esta huelga ha sido la solicitud hecha por los burócratas sindicales referente a que el dinero retenido a los trabajadores que secundaron el paro se destine al Zaire. Al Zaire, mejor a la Luna, habría que mandarlos a todos ellos a ver si se arreglaba un poco la cosa.
La Federación de Servicios Públicos de la CNT aportó una plataforma seria y coherente ante la reivindicación única de los “mayoritarios” de descongelación salarial. De igual manera la FSP-CNT criticó una huelga que no es tal, donde no existe presión alguna que obligue a rectificar al gobierno, en la que los trabajadores son sujetos pasivos que deben acatar las órdenes de sus otros jefes, los zánganos del sindicalismo que llevan años traicionando y claudicando ante la movilidad geográfica y funcional, la congelación de la oferta de empleo público, la introducción de la Reforma Laboral en la Función Pública, etc.
El resultado de la huelga no podía ser otro. El desencanto y la convicción de que aquello no servía para nada dividió a los trabajadores que vieron evaporarse sus emolumentos de un día para que los payasos que conforman la mesa de la Función Pública se harten de comer en próximas reuniones. El paro fue escasamente secundado, claro resultado de una política sindical evidentemente errónea y que sólo sirve para mantener el carcomido sistema de relaciones laborales imperante en España. Eso sí, a los burócratas sindicales nadie les congela el sueldo, ni les retienen la paga del día de paro, ni les aplican reformas ni condiciones precarias de empleo. Ellos no son trabajadores.