Idea Libertaria

REFLEXIONES PROPIAS

¿Clase obrera?. . . Where are you?

El neo-liberalismo actual ha implantado una cultura individualista que deja la solidaridad y la participación en manos del Estado.

De lo primero que hay que dejar constancia es del descenso de la afiliación a los sindicatos. Tan sólo en la unión europea de los 15, entre 1995 y 2006 la afiliación disminuyó en un 31 %. No vamos hacer hincapié en este hecho sino en lo que conlleva, y es que toda Europa coincide en este declive sindical…

Y es que el trabajo ha dejado de ser el eje central que encarrila y da sentido a la persona.

Antes la vida estaba estructurada en tres etapas perfectamente diferenciadas. Una primera de preparación, dedicada a adquirir un oficio o profesión que habría de durar toda la vida. Seguida una segunda de actividad laboral, que se extendía al menos cuatro decenios, consagrada por completo a un trabajo del que se extraía la identidad social (clase obrera)

Y una tercera etapa, mas hipócrita si cabe, en la que al fin disponemos del tiempo libre para hacer lo que queramos o lo que siempre hubiéramos querido. El premio a una vida de trabajo consistía en poder hacer al final lo que se quisiera (siempre y cuando el bolsillo lo permitiese) claro está. Lastima que esta edad llegaba en la mayoría de las personas cuando el cuerpo ya se revela como el mayor impedimento.

El esquema anterior quizás sirva para los que hoy se jubilan pero ni por asomo servirá para las futuras generaciones, a no ser que esto cambie.

Los contenidos específicos de cada una de las tres etapas, cada vez se mezclan con mayor frecuencia. El que quiera mantenerse en un puesto de trabajo (un puesto de por vida se resquebraja incluso en los funcionarios del Estado) tendrá que adaptarse o reciclarse en su profesión, o aprender una nueva. La «educación» permanente deja abierta de manera indefinida la primera etapa, que, por otro lado, pierde parte de su sentido, al desconectarse las posibilidades de la preparación recibida: a mejorado la educación en proporción que disminuye el empleo. Para alcanzar un puesto de trabajo no basta con un buen nivel educativo, aunque cuanto mas bajo sea este, menores serán las oportunidades.

Tampoco el tiempo libre es ya un privilegio para los jubilados. Más que en el trabajo, hoy día la personalidad se refleja en la forma en que se ocupa el tiempo libre, o en que gastamos nuestro dinero, o que tipo de ropa nos gusta, o incluso que gustos tenemos para el cine o la música. Este hecho trae consigo un problema para el colectivismo y la participación; tanto política como social, y siempre en beneficio del Capitalismo y su política neoliberal. Antes se luchaba y pensaba en torno al trabajo, por y para unas buenas condiciones laborales, hoy día es cada vez más importante una educación para el ocio. El hecho de que el trabajo haya dejado de estructurar la vida; es el cambio más profundo que caracteriza el nuevo orden social que no esta surgiendo porque sí, si no que esta siendo establecido poco a poco mediante la los medios (publicidad, prensa, consumo…)

Con la centralidad del trabajo se disipa la «conciencia de clases» que en el siglo que acaba de empezar a desaparecido casi por completo. la mayor parte de la población se identifica cada vez menos por el oficio, (como ya he dicho antes) y más por el sexo, la edad, la nacionalidad, los gustos ociosos o si son del Madrid o el Barça.

Se asume que es menester vivir de un «curro», siempre precario, aceptar cambiarlo de continuo y, en los trechos en los que no se obtenga ninguno, recibir sin el menor desprestigio la «ayuda o salario social».

Y es que el individuo a dejado de identificarse con el trabajo por que sabe que el Capital solo lo necesita como consumidor.

El gran aporte del Capitalismo en su última versión, es haber conseguido la máxima individualización en el puesto de trabajo, pero también en cuanto al consumidor se refiere. Estos logros de los que hablamos, por su parte eran inevitables al intentar formar un sistema basado en el libre comercio como es el Capitalismo. Queda demostrado que este trae consigo las terribles consecuencias de la descentralización del trabajo, y convertirnos tan solo en productores ocasionales, y consumidores habituales.

Los sectores «marginados», es decir aquellos que se quedan fuera del mercado, han demostrado siempre una profunda aversión a dejarse organizar, objetivo casi imposible de alcanzar (el no dejarse organizar) por la enorme dispersión de la fuerza de trabajo, que hace no mas de 25 años era la mas poderosa de un sistema, capaz de llevarlo a la paralización total en cuestión de días; hoy día esto es casi inviable.

A la vez que las multinacionales se expanden por todo el planeta, las fábricas se disgregan en unidades productivas mucho más pequeñas, y cuanto más, más difícil también que los sindicatos o la conciencia obrera pueda calar en las empresas.

En muchas ramas de la producción y de los servicios; recurrir a la huelga (el arma más potente con la que siempre ha contado la clase obrera) solo beneficia y favorece al recorte de mano de obra: que los avances tecnológicos promueven, y facilitan una deslocalización a las empresas de los países con salarios mucho más bajos, en los que además la huelga y la lucha sindical están excluidas, prohibidas y penalizadas. Esto también lo podemos encontrar en algunos medios Españoles en los que el poder mediático de la derecha fascista, es capaz de influir a los trabajadores a criticar la labor sindical y la lucha de clases; siendo algunos de ellos obreros como los demás.

Es obvio que en un mundo globalizado, la conciencia de clases solo podrá perdurar actuando globalmente, y es que restringir su actuación al interior de las fronteras nacionales, cuando el capital y la empresas se mueven a nivel planetario, seria en mi opinión firmar su sentencia de muerte.

Ahora bien, no dudo que para paliar el poder del Capital, (que es mundial) la Clase Obrera tendrá que concienciarse y actuar globalmente. Como clase social, queda patente que aunque en mi opinión sea indispensable, puede no ser del todo factible. Y es que hay que tener en cuenta que la diferencia de clases y el poder del obrero cuajó en sociedades industriales de Estados nacionales. Como todos sabemos las crisis profundas de los estados nacionales, son también las crisis de los obreros, moral y productivamente, dando lugar a la ya mencionada disipación de la conciencia trabajadora. En España la situación como ya sabemos es más grave que en Francia, Grecia o Italia, ya que los sindicatos solo pudieron reorganizarse cuando ya había empezado el declive del movimiento obrero, y en esos tiempo la señora Thatcher estaba muy ocupada en aplastar el poder sindical en Europa.

El neo-liberalismo implantó una nueva cultura individualista que ha terminado por prevalecer en la sociedad postindustrial y que ha dejado la solidaridad y la concienciación en manos exclusivas del Estado. Con la nueva regulación del mercado de trabajo, la clase obrera sin apenas concienciación se juega la supervivencia. No se trata tanto de abaratar el despido, si no también de eliminar la negociación colectiva, cada vez más difícil de encajar en una economía globalizada con enormes oscilaciones en la demanda. Ahora bien, si se negocia empresa por empresa, no solo la mayor parte de los trabajadores quedan desprotegidos, (como ya ocurre) si no que los sindicatos y la Clase Obrera en sí; pierde su razón de ser.

En un sistema Capitalista-Democrático, (y más si es de derechas) buena parte de las radios y televisiones privadas; se encargan de que muchos aplaudan cuando se decapite el poder sindical y el poder del conjunto obrero.

Llegará el día en que haya que enfrentarse a las «huelgas salvajes» de los pocos sectores privilegiados que se las puedan permitir, (como ya esta ocurriendo) o a las mucho más violentas que surjan de situaciones extremas de explotación.

Es entonces y solo entonces cuando el sistema y las personas que ahora hacen hincapié en nuestra destrucción se bajaran de la burra o se verán obligados a bajarse. Hemos de ser conscientes del poder que tenemos entre manos frente a este sistema derrochador, explotador y sin humanidad alguna, el único poder con el que contamos como personas es la capacidad de reacción; ya que somos nosotros quienes levantamos el mundo que ellos quieren, somos nosotros quienes nos dejamos manipular con el fin de llevar a la gloria a unos pocos, y somos nosotros quienes debemos actuar, decidir y gestionar los asuntos que queramos o no a todxs nos conciernen.

Es necesario que este tipo de mensaje no se pierda; que es lo que se pretende desde la entrada del Capitalismo, y también es necesario, ser consciente de hasta que punto podemos llegar a luchar por nuestra dignidad y por nuestros derechos.

Quiero que quede claro que esto es una reflexión personal que nos guste o no es la cruda realidad.

Aquellos que años atrás nos engañaron diciendo que el poder seria del proletariado, hoy se suman a este desdén de engordar el bolsillo a costa del prójimo. Se suben a la burra y nos manipulan como auténticos maestros.

¡ La lucha social no debe parar !

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