VIDEO-FORUM: Granados y delgado. Un crimen legal

La madrugada del 17 de agosto de 1963, el régimen franquista recuperó el garrote vil en la prisión de Carabanchel para ejecutar a los anarquistas Francisco Granados y Joaquín Delgado, acusados de poner dos bombas en Madrid. La CNT negó que hubieran sido ellos. El desierto de agosto, el hecho de ser anarquistas y el revuelo internacional por las dramáticas muertes del comunista Julián Grimau (el 20 de abril de ese año) y el guerrillero Ramon Vila Capdevila, Caraquemada (11 de agosto), sepultaron el hecho. Casi 33 años después, los dos autores de las explosiones se autoinculpan por primera vez, ante las cámaras de la cadena cultural francoalemana ARTE, de la autoría de los atentados, convirtiendo así la condena de los dos anarquistas en un asesinato legal de la dictadura.

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